¿Quiénes se están vacunando y qué factores explican la disposición a vacunarse contra el COVID-19?

Un análisis para comprender las principales barreras

Contexto

Hasta el día 3 de Mayo de 2021, la pandemia COVID-19 en Chile ha producido 1.215.815 personas contagiadas y 26.659 personas fallecidas (MINSAL, 2020). La vacunación generalizada es esencial para manejar la transmisión de COVID-19 y es probablemente uno de los desafíos más importante para la salud pública actualmente. El proceso de vacunación ha sido uno de los puntos fuertes en el manejo de la pandemia en Chile . El logro de una vacunación suficientemente masiva será, en el mediano y largo plazo, determinante para posibilitar una estrategia de salida sustentable ante la actual crisis sanitaria. En el proceso se ha tornado clave no solo contar con suficientes dosis para la población, sino que efectivamente la población se vacune en un contexto tanto de desconfianza frente a las autoridades como frente a las vacunas en general. En la medida en que se conozcan las barreras concretas y las disposiciones de las personas que les conducen a no vacunarse, y cómo estas pueden cambiar en el tiempo, la política de vacunación puede ajustarse para incrementar la cobertura, y desarrollar una estrategia de comunicación que incremente la disposición a vacunarse.

En MOVID hemos preguntado sobre la disposición a vacunarse entre los participantes del panel online del Monitoreo Nacional de Prácticas y Síntomas COVID19 - MOVID-19 y la encuesta telefónica MOVID-Impact. Este informe de la Universidad de Chile y del Colegio Médico de Chile, en conjunto con académicos de la Universidad Diego Portales, Universidad San Sebastián y Universidad Central, tiene por objeto contribuir con un análisis que permita dar cuenta de la magnitud del problema de las barreras a la vacunación contra el COVID-19 en Chile. Esperamos que estos resultados sean valiosos para informar las decisiones del Gobierno y el Ministerio de Salud en las estrategias para impulsar el plan de vacunación COVID-19 en Chile.

¿Quiénes se están vacunando?

Del análisis de los participantes de MOVID-19 podemos identificar algunos patrones interesantes con respecto a quienes se están vacunando en mayor medida dentro de quienes se encuentran en grupos priorizados.

Los hombres se vacunan menos

En comparación con las mujeres, los hombres que son parte de grupos prioritarios al momento de la encuesta MOVID-19 se han vacunado menos (OR=0,78). Sólo una parte muy pequeña de esta diferencia entre hombres y mujeres parece explicarse por percepciones de riesgo o creencias diferentes respecto del proceso de vacunación. Estos resultados pueden deberse tanto a barreras diferenciadas entre hombre y mujeres, como a una menor conducta de autocuidado ante el riesgo. Este hallazgo es preocupante, en tanto existe evidencia convincente que indica que los hombres tienen una mayor probabilidad de cursar con enfermedad grave y morir de COVID-19 (Peckham y col.). Además, la evidencia respalda consistentemente que los hombres tienen un menor uso de los servicios de salud y de conductas de autocuidado.

La probabilidad de vacunarse es menor en la Región Metropolitana

Las personas que viven en la Región Metropolitana tienen menos probabilidades de vacunarse, lo que no se explica por disposiciones individuales. Si bien no es clara la explicación de este fenómeno, esto podría relacionarse con procesos menos expeditos de vacunación en la ciudad de Santiago.

Las personas con mayor nivel socioeconómico se están vacunando más

Las personas con estudios universitarios se vacunan más frecuentemente que el resto. Dado que toda la población estudiada en estos análisis pertenece a grupos prioritarios, esto no puede explicarse por procesos de vacunación direccionados a ocupaciones de nivel profesional consideradas esenciales (personal de salud, profesores, FFAA, etc). Dentro de los grupos priorizados, las personas con menores niveles educativos están accediendo en menor medida a la vacunación. Las diferencias no se reducen cuando controlamos por las disposiciones individuales de las personas, por lo que no se trata de una diferencia en la preocupación o interés en vacunarse: siendo el nivel educativo un buen indicador del nivel socioeconómico de las personas, estos resultados sugieren que hay barreras socioeconómicas importantes que están limitando el acceso a la vacunación tales como acceso a transporte, tiempo disponible, facilidades en el lugar de trabajo, entre otras. Esta interpretación se ve reforzada cuando observamos que las personas afiliadas a ISAPRE tienen entre un 5-16% más posibilidades de haberse vacunado que las personas afiliadas a FONASA, pese a que el acceso a la vacunación esta garantizado independiente de la previsión de salud de las personas. No obstante, el estar afiliado a ISAPRE también constituye un proxy de nivel socioeconómico con resultados en la misma dirección de lo observado para el nivel educacional. En conjunto con la diferencia por sexo antes comentada, los resultados apuntan por ejemplo a barreras concretas como las que enfrentan las personas en empleos remunerados cuyos empleadores no han facilitado permisos para asistir a la vacunación.

La desconfianza en la medicina y las teorías conspirativas tienen efectos negativos

Las personas que confían más en las medicinas alternativas que en la medicina convencional se vacunan menos. De modo similar, las personas que creen que la pandemia responde a un acto planificado tienden a no vacunarse. Es importante entonces reforzar la importancia de vacunar entre personas con este tipo de creencias y disposiciones. Respecto de esto, la literatura sugiere que confrontar a las personas con evidencia para desacreditar sus posiciones tiene malos resultados (Hornsey et al. 2018; Jolley & Douglas 2014; Kata 2012; Offit 2010). Las campañas efectivas pueden en cambio basarse en la relevancia y conveniencia de la vacunación incluso para quienes tienen estos puntos de vista (Boser 2018).

La norma social es más importante que la percepción individual de riesgo

Un resultado clave es la gran relevancia de la percepción de norma social. Esto significa que las personas tienden a vacunarse con mayor probabilidad (OR= 1,27) si creen que su entorno valida y refuerza la importancia de vacunarse. En cambio, la percepción individual de riesgo frente a la pandemia no es un factor significativamente relevante, y sólo afecta la decisión de vacunarse cuando va acompañada de esta norma social.

En este sentido, la recomendación es reforzar el mensaje de la participación generalizada en el proceso de vacunación, y de la importancia colectiva de esta. Por contraparte, es muy importante evitar cualquier mensaje que responsabilice a la población de las dificultades o demoras que el proceso pueda enfrentar. En síntesis, atribuir falta de interés en vacunarse a la población sólo puede dañar la efectividad y celeridad del proceso.

¿Qué tan dispuestos a vacunarse están quienes aún no lo han hecho?


Figura 1. Razones referidas para no vacunarse. Datos ponderados



Analizamos la variación en la disposición a vacunarse en base a la encuesta MOVID-IMPACT, aplicada a finales del 2020, y de las personas que aún no se han vacunado en MOVID-19. Al momento de la aplicación de MOVID-19 algunas personas aún no tenían la oportunidad de vacunarse según el progreso del plan de vacunación, mientras que otras no se han vacunado pudiendo haberlo hecho. Un 70% de las personas entrevistadas en MOVID-IMPACT refirieron disposición a vacunarse. Las principales razones reportadas en aquellos que indicaron reticencia vacunal fueron posibles efectos adversos (18,5%), dudas en la efectividad (10,9%) y dudas provocadas por el rápido desarrollo de la vacuna (10,3%) (Figura 1).

Las barreras externas de acceso existen y son importantes

Lo primero que llama la atención es que, si bien los hombres se vacunan menos que las mujeres, estos muestran más disposición a vacunarse, en las dos muestras estudiadas. Algo similar ocurre con quienes viven en la región Metropolitana: estas personas se vacunan menos que el resto, pero muestran mayor disposición a vacunarse.

Estos resultados refuerzan la idea de que barreras externas y concretas (como restricciones por horarios de trabajo, o la dificultad para transportarse sin riesgos hasta los vacunatorios) juegan un papel importante en la (no) vacunación. En la misma línea podemos interpretar el hecho de que las personas con mayor nivel educativo no muestran mayor disposición a vacunarse que el resto: por lo tanto, las diferencias antes observadas en la probabilidad de vacunarse están probablemente explicadas por una mayor facilidad de acceso en los grupos más acomodados.

En el marco de un proceso de vacunación que ha sido exitoso, es importante destacar posibles barreras que indican dificultades de algunos grupos de la población para acceder a vacunarse. Siendo estas evitables y posibles de modificar para asegurar el acceso equitativo a la vacunación.

Creencias y normas sociales

Al igual que ocurría con la probabilidad concreta de vacunarse, observamos que hay creencias de los individuos que los disponen significativamente de manera negativa ante la vacunación. Como antes, la confianza en la medicina alternativa y la idea de que la pandemia es resultado de una conspiración planificada son dos disposiciones que se asocian claramente a la negativa a vacunarse. Se añade, en todo caso, también ahora el efecto de la desconfianza en el actual gobierno: en la medida en que las personas desconfían del interés del gobierno por cuidar de la salud de la población, disminuye la disposición a vacunarse. Este efecto, sin embargo, es menor al de las otras dos disposiciones.

Por otro lado, la percepción de riesgo ante el COVID-19 incrementa, de modo esperable, la disposición a vacunarse, en las dos muestras estudiadas. Debemos recordar que el riesgo percibido no afecta la vacunación concreta, lo que en conjunto sugiere que las personas que se encuentran indecisas porque perciben un riesgo menor en su mayoría terminan vacunándose llegada la oportunidad. Los resultados sugieren un factor de gran relevancia en este mismo proceso: la percepción de que existe una norma social en torno a vacunarse, de que el entorno familiar y de amigos considera importante la vacunación, es un factor muy significativo a la hora de producir una mayor disposición a vacunarse (así como, veíamos, a vacunarse efectivamente).


Figura 2. Factores que explican la disposición a vacunarse (Odds ratio)


Conclusiones y recomendaciones

En resumen, podemos sacar tres conclusiones de este análisis.

  1. Las barreras concretas en el fácil acceso a la vacunación son importantes. En este sentido, con el objetivo de alcanzar un alto grado de inmunidad colectiva es clave entregar todas las facilidades para que las personas puedan asistir a vacunarse: permisos laborales, horarios adecuados, transporte seguro, y suplementos en las tareas de cuidado de niñas y niños son ejemplos importantes de ayudas que pueden incrementar la población que asiste a los vacunatorios.

  2. Existen disposiciones y creencias de los individuos que afectan la decisión de vacunarse, como la preferencia por la medicina alternativa o la creencia en una conspiración detrás de la pandemia. La literatura sugiere que confrontar estas creencias con evidencia no es lo más efectivo (Hornsey y col., 2018; Jolley & Douglas, 2014; Kata, 2012; Offit, 2010), si no que medidas más amplias de comunicación efectiva pudiesen tener mejores resultados: especialmente, comunicación basada en experiencias personales (Germani & Biller-Adorno, 2021), idealmente considerando hablantes que hayan compartido previamente creencias conspiracionales (Boser, 2018). Adicionalmente, la evidencia muestra que es mucho más efectivo “proteger” a la población de creencias conspirativas antes de que las adquieran, que corregirlas una vez estas creencias son adquiridas (Jolley & Douglas, 2017).

  3. La norma social, la percepción de que el entorno (familia, amigos, etc.) está comprometido con la vacunación, es un factor clave en la disposición y en la acción concreta de vacunarse. Esta puede ser, en efecto, una forma más adecuada de abordar disposiciones negativas como las recién reseñadas (Conroy y col., 2009). En la medida en que se refuerce el proceso de vacunación como un proceso de cuidado e interés colectivo, con amplio apoyo y participación ciudadana, las personas asistirán en mayor medida a vacunarse. Por lo mismo, las autoridades deben ser sumamente cuidadosas en no transferir de manera negativa responsabilidad a la población general en el manejo de la pandemia en general y en el proceso de vacunación en particular.

Referencias

Peckham, H. et al. Male sex identified by global COVID-19 meta-analysis as a risk factor for death and ITU admission. Nat. Commun. 11, 6317 (2020). https://www.nature.com/articles/s41467-020-19741-6

Hornsey, Matthew J.,Harris, Emily A.,Fielding, Kelly S. (2018). “The psychological roots of anti-vaccination attitudes: A 24-nation investigation.” Health Psychology, Vol 37(4), 307-315.

Jolley D, Douglas KM (2014) The Effects of Anti-Vaccine Conspiracy Theories on Vaccination Intentions. PLoS ONE 9(2): e89177. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0089177

Kata A (2012) Anti-vaccine activists, Web 2.0, and the postmodern paradigm - An overview of tactics and tropes used online by the anti-vaccination movement. Vaccine 30: 3778–3789

Offit PA (2010) Deadly Choices: How the Anti-Vaccine Movement Threatens Us All. Basic Books.

Federico Germani, Nikola Biller-Andorno (2021). The anti-vaccination infodemic on social media: A behavioral analysis. PLoS ONE 16(3): e0247642. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0247642

Beth L. Boser (2018).“Recovering Trust”. En: Randall Lake (Ed.), Recovering Argument. New York: Routledge.

Daniel Jolley & Karen M. Douglas (2017). “Prevention is better than cure: Addressing anti‐vaccine conspiracy theories”. Journal of Applied Social Psychology 47(8), 459-469.

Kathleen Conroy, Susan L. Rosenthal, Gregory D. Zimet, Yan Jin, David I. Bernstein, Susan Glynn, and Jessica A. Kahn. 2009. “Human Papillomavirus Vaccine Uptake, Predictors of Vaccination, and Self-Reported Barriers to Vaccination”. Journal of Women’s Health. 1679-1686. http://doi.org/10.1089/jwh.2008.1329

Nota metodológica

Para este informe se exploró la vacunación efectiva por COVID-19 en grupos prioritarios y la disposición a la vacunación por COVID-19.

En el caso de la vacunación efectiva, se analizó si las personas que pertenecen a alguno de los grupos prioritarios (al momento de contestar la encuesta) ya se habían vacunado o no. Con este fin, se realizaron modelos de regresión logística para estimar los odds ratios (OR) con sus respectivos intervalos de confianza (IC 95%). Las variables explicativas disposicionales incluyeron escalas sobre percepción de riesgo, así como la confianza en la medicina alternativa, la confianza en la gestión sanitaria del gobierno, y la creencia en teorías conspirativas respecto del origen de la pandemia. Para el análisis se controló según nivel educacional, sexo, previsión de salud, y edad.

La información sobre vacunación efectiva se recabó en el último módulo temático del panel online del Monitoreo Nacional de Prácticas y Síntomas COVID19 - MOVID19 (n=7.032 personas), entre el 11 y el 16 de marzo del año 2021. En la Tabla 1 se presentan los resultados de este análisis con mayor detalle.

La disposición a la vacunación por COVID-19 se levantó como una escala de 5 niveles, siendo recodificada para este análisis entre aquellos que no están dispuestos a vacunarse (“Es poco probable que me vacune” y “No me vacunaría por ningún motivo”) y quiénes si. Se ajustaron modelos logísticos para predecir la disposición a vacunarse, incluyendo como variables en el análisis: la percepción de riesgo del COVID-19 (“qué tan peligroso crees que es el coronavirus para tí y tus cercanos”, medida en una escala de 5 niveles), sexo, edad, nivel educacional, alguna condición crónica (hipertensión, diabetes, enfermedad respiratoria crónica o eventos cardiovasculares), residencia en la Región Metropolitana. Además, se incorporó un efecto fijo por encuesta. Se estimaron los odds ratios (OR) con sus respectivos intervalos de confianza (IC 95%). En la Tabla 1 se presentan los resultados de este análisis con mayor detalle.

Además, se exploraron descriptivamente las razones indicadas por aquellos que refirieron no estar dispuestos a vacunarse por COVID-19.




Tabla 1. modelos de regresión logística (vacunación)




  Modelo 1
(OR)
Modelo 2
(OR)
Modelo 3
(OR)
       
       
     Intercepto 10,53*** 16,33*** 2,14**
  (0,04) (0,18) (0,25)
Encuesta(ref: MOVID-19)      
       
     MOVID-IMPACT 0,14*** 0,23*** 0,34***
  (0,07) (0,10) (0,11)
Sexo (ref: Hombre)      
       
     Mujer   0,67*** 0,66***
    (0,08) (0,08)
Edad (en años)      
       
     Edad   0,98*** 0,98***
    (0,00) (0,00)
Nivel educacional (ref: Media o menos)      
       
     Técnica   1,20 1,22
    (0,11) (0,11)
     Profesional   1,63*** 1,66***
    (0,11) (0,11)
Área de residencia (ref: no RM)      
       
     Región Metropolitana   1,50*** 1,51***
    (0,08) (0,08)
Comorbilidad      
       
     Enfermo crónico   0,91 0,85
    (0,08) (0,09)
Predictor de riesgo      
       
     Percepción de riesgo     1,61***
      (0,04)
Pseudo R\(^{2}\) 00.946 0.1066 00.953
Log Likelihood -2895,64 -2693,48 -2626,64
Deviance 5791,27 5386,95 5253,28
Num. obs. 8253 7946 7938
p < 0.001; p < 0.01; p < 0.05
Nota: los coeficientes del modelo y los errores estándar (en paréntesis) están exponenciados

Tabla 2. Modelos de regresión logística (disposición a vacunarse)